Mónica SeguraNEW VOICES CONSTITUTIONAL AREA CHAIRPERSON
    logo-new-voices
    Miembros del equipo

    Mónica Segura

    Me llamo Mónica, pero todos me llaman Moni. Soy de San Carlos de Bariloche, una ciudad del suroeste de Argentina. Me hice León en 2006 gracias a los Leos.

    Soy profesora en dos universidades, pero antes de unirme a los Leones, trabajé como directora del departamento de inglés en una escuela secundaria. Los alumnos de mi escuela tenían que completar horas de servicio en la comunidad, y organicé clases de inglés para adolescentes que vivían en condiciones precarias. El programa tenía como objetivo ayudarlos con el idioma para que pudieran conseguir un trabajo relacionado con el turismo. Bariloche es una ciudad muy turística, y tiene el centro de esquí más grande del país.

    El club de Leones local oyó hablar de mi trabajo y preguntó a la escuela si los estudiantes estarían dispuestos a trabajar en una campaña de prevención con los Leones. El otro director de la escuela habló conmigo sobre este proyecto, y por supuesto, acepté participar. Los estudiantes estaban tan entusiasmados que quisieron hacerse Leos. Los Leones locales me preguntaron si quería ingresar a su club y gestionar el club Leo, ya que estos jóvenes eran mis alumnos. Acepté.

    Mi club organiza campañas de la vista en el desierto de la Patagonia Argentina, donde la población apenas tiene asistencia médica. Por lo general, pasamos dos días allí, y a veces tenemos que pasar la noche en una escuela o campamento muy remoto, porque no hay nada en la zona. Generalmente, los médicos del hospital local vienen con nosotros, y aparte de los exámenes oculares, también hacemos reconocimientos médicos (pediátricos, ginecológicos, dentales y otros). Me encanta participar en esta actividad porque me da la oportunidad de estar en contacto con personas con todo tipo de problemas. Hago una lista de sus necesidades cuando estoy entreteniendo a los niños mientras esperan a ser atendidos o hago té para los ancianos mientras esperan que los médicos los atiendan. También trabajo en estadísticas y llevo un registro de las dolencias de las personas.

    En una de estas campañas ocurrió algo que nunca olvidaré. Un adolescente salió corriendo de la sala de control oftalmológico. Estaba llorando y gritando algo que no podíamos entender. Todos salimos corriendo tras él hasta que se detuvo y se quedó mirando a un árbol en el patio de la escuela. Estaba sollozando y no podía hablar. Después de un rato nos dijo: “Esta es la primera vez que puedo ver las hojas de mi árbol favorito de la escuela. Siempre me siento aquí durante los recreos”. Todos empezamos a llorar con él. Le habíamos devuelto la vista a un joven que no podía avanzar en sus estudios porque no tenía un par de gafas para leer. ¿Un milagro? Sí, un milagro. Los Leones hacen realidad los sueños. Es por eso que me gusta tanto ser León, porque siento que recibo mucho más de lo que doy. Porque como Leones podemos cambiar vidas, como lo hicimos con este joven.

    Los Leones me han dado muchas oportunidades a lo largo de los años. Soy docente Lions y he tenido la felicidad de participar como tal en varios institutos. Esta ha sido una oportunidad fantástica para conocer a los Leones de Latinoamérica. He aprendido mucho sobre sus actividades, intercambio ideas con ellos y, lo más importante, he hecho muchos amigos.

    Los Leones debemos procurar seguir creciendo como familia, tenemos muchas herramientas para desarrollar programas y proyectos nuevos, somos muy creativos. Estoy convencida que podemos serlo aún más. Nos enfrentaremos a más desafíos este año, y esto nos hará cambiar,  mejoraremos el servicio que prestamos a las comunidades, llegando a ellas con nuevos sueños que cumplir.